EL TIEMPO COMO RIQUEZA DE TODOS
Sin duda, no todos los seres humanos vivimos de la misma manera. Cada uno tiene sus hábitos, muchos de ellos aprendidos en el seno de la familia y reforzados por valores discutibles mientras los seres humanos no logremos una cabal satisfacción personal y social. En otros términos, no todos pensamos y actuamos de la misma manera ante hechos al parecer invariables como el tiempo y el destino.
En nuestra vida diaria, ayer, hoy y siempre, el uso del tiempo ha sido un factor esencial en la mente humana. En nuestra visión cristiana y occidental, el tiempo resulta fundamental, pero no todos lo vemos de la misma manera. Existe el criterio latino un poco blando y tolerante, particularmente si somos inclinados al después (después lo hago, después tendremos más tiempo).También está el tiempo propio de la mentalidad anglosajona (es de fama hablar de la hora inglesa, por referirnos a la puntualidad infalible). Aldous Huxley, en su breve ensayo El tiempo y la máquina explica claramente el criterio del tiempo para los anglosajones, que en gran medida ha implantado como costumbre la sociedad contemporánea industrializada.
El mundo andino, con nuestros antepasados incas y sus antecesores, asignaban al tiempo un valor principal a tener en cuenta con relación al desarrollo de las personas y de la organización social. La maduración era un proceso que implicaba el factor tiempo para las personas, para los animales, para las plantas y para la misma sociedad. Testimonio de este hecho son los gratos intihuatanas (los conocidos relojes de piedra, cuya denominación quechua significa "lugar donde se registra la dinámica del tiempo"). Los incas tuvieron una disciplina evidente en el manejo del calendario relacionado con las actividades principales de los pueblos grandes o pequeños. La visión, sin duda, tenía fundamentos cósmicos, sensoriales, con una tecnología distinta a la que hoy se emplea. Todos debían conocer el comportamiento de los astros, de los vientos, del agua y del clima. Fueron expertos en diferenciar los buenos tiempos de los malos, especialmente para la agricultura y la ganadería. La previsión y el control de las variaciones en cuanto al tiempo,en general, permitían evitar los siniestros de la naturaleza, como sequías e inundaciones. Se debía evitar los peligros de todo orden y especialmente el hambre.
Hoy, es necesario alimentar en cada uno de nosotros, sin descuido y sin angustias, una plena conciencia del tiempo donde se juntan, de modo indetenible, la programación natural (mientras laTierra sigue girando) y la programación social, para el uso del tiempo. Según los teóricos del manejo social y empresarial en la actualidad, el futuro comienza hoy, pues el presente es un tiempo móvil,no duradero, pues a medida que lo alcanzamos se convierte en pasado. Y el tiempo perdido no se recupera jamás. En todo caso, la verdad es que el único tiempo disponible es el futuro.
Como consecuencia, debemos administrar fervorosamente el tiempo como nuestro recurso más valioso. Debemos percibir también claramente que el destino está en la voluntad y la acción de cada uno de nosotros. Somos dueños de nuestro destino, con el buen uso del tiempo. A propósito de esta reflexión, bien vale un mensaje que leí hace años en un muro de piedra, allá en Chosica,Perú: Sácale el jugo al tiempo,antes de que el tiempo te saque el jugo a ti.
- RUPERTO MACHA VELASCO


