Con todas las fuerzas a nuestro alcance, con toda la sinceridad que puedan creernos, en medio de tantas penurias y controversias, en medio de la tristeza que nos da el conflicto entre palestinos e israelíes, en medio de tantas dudas que provocan las frecuentes mentiras, para todos de veras un FELIZ AÑO 2009.
Es que todo lo humano es perfectible y si nos hemos equivocado en los pasos de hoy, sin duda alguna tenemos muchas otras alternativas para salir adelante. La crisis que enfrenta el mundo de hoy es responsabilidad de unos más que de otros. Y NO ES SÓLO ECONÓMICA, NO. Qué duda cabe que si bien las tecnologías llegan en avance hasta las estrellas, el lado moral se ha quedado estancado en las épocas más antiguas y para comprobarlo basta releer los testimonios de Aristóteles o de los clásicos romanos. Hemos vivido inseguros porque el lado diabólico del ser humano se mantiene invariable. Como señalan los sociólogos y economistas contemporáneos, todavía no somos felices. Pero, al cabo, no es cuestión de lavarse las manos. En una dirección u otra, todos participamos del problema y debemos poner el hombro para que realmente se logre un FELIZ AÑO 2009.
Al parecer, no podemos desprendernos de lo cuasi instintivo que nos lleva a la falta de sensibilidad por nuestros semejantes, por la salud y la calidad de vida de los demás, por la inteligencia y el desarrollo del conocimiento en los demás. La felicidad es siempre un valor compartido; jamás, egoísta. Pero, tan dificil de entender o querer entender. Sin embargo, insistimos en que nuestra buena voluntad contribuya para que se logre un FELIZ AÑO 2009.
El aprendizaje es un factor sustancial para el perfeccionamiento humano. No solo en la perspectiva de lo acumulativo, como generalmente se plantea. También hay aprendizajes en la revolución, como propone Thomas Kuhn. Tal el testimonio de los grandes cambios en la historia. La crisis que venimos experimentando, a la vez económica y ética, debe ser enfrentada de modo integral, para el logro de un FELIZ AÑO 2009.
A propósito de aprendizajes, es interesante la síntesis que Aldo Ferrer presenta, respecto a las experiencias asumidas en el mundo entre las dos guerras mundiales y la crisis del 29, hechos graves del siglo XX, en su libro De Cristóbal Colón a internet: América Latina y la globalización. Dice Ferrer: "Las dos guerras mundiales de la primera mitad del siglo XX y la crisis de los años treinta revelaron los límites del sistema. Entre 1914 y 1945 se interrumpió el proceso de globalización de la economía mundial. El comercio internacional, las corrientes de capitales y los movimientos migratorios no recuperaron los niveles previos a la Primera Guerra Mundial.
Durante la depresión de los años treinta colapsaron el sistema multilateral de comercio y pagos y el patrón oro. Los centros industriales incluyendo la potencia paladín del librecambio, Gran Bretaña, protegieron sus mercados internos, establecieron regímenes preferenciales de comercio con los países de su zona de influencia y controlaron los movimientos de capitales. El consecuente derrumbe del comercio internacional y de los precios de los productos primarios planteó problemas sin precedentes en países como los de América Latina, asociados al orden mundial como proveedores de alimentos y materias primas. La interrupción de las corrientes de capitales agravó aún más las dificultades de los pagos externos.
La desglobalización de la economía mundial demostró que el sistema de división internacional del trabajo, construido bajo la hegemonía de las potencias industriales era incompatible con el desarrollo económico de Iberoamérica. A fines de la década de 1930 era evidente que las respuestas dadas hasta entonces a los dilemas planteados por la inserción en el mercado mundial no eran satisfactorias.
Las nuevas circunstancias indujeron respuestas distintas de las tradicionales respecto de la inserción internacional. La crisis de los pagos externos obligó a los países a introducir controles de cambios y a restringir las importaciones. Con la excepción notable de la Argentina, la mayoría de los países latinoamericanos entraron en cesación de pagos durante los años treinta. La sustitución de importaciones fue la respuesta a la escasez de bienes que ya no podían importarse por la caída de la capacidad de pagos externos. A fines de la década de 1940, el Estado había asumido roles que eran inexistentes antes de la crisis.
La mayor presencia del Estado en el funcionaiento de los mercados en América Latina tenía importantes precedentes en el resto del mundo. La depresión y luego la guerra también ampliaron la presencia del sector público en los países industriales. A partir de 1945, la reconstrucción de posguerra en Europa y en otras partes fue articulada por fuertes marcos regulatorios de los mercados e incluso por la nacionalización de diversos servicios públicos y entidades financieras.
En América Latina, la intervención del Estado constituyó una respuesta defensiva frente al derrumbe del contexto mundial dentro del cual había tenido lugar el crecimiento liderado por las exportaciones de productos primarios. Después de la guerra, se planteó el desafío de transformar las medidas defensivas en buenas respuestas al dilema del desarrollo en un mundo que reanudaba el proceso de globalización."
Es evidente que el contexto actual y los factores en la actualidad no son exactamente los mismos del siglo pasado. Pero, como podemos apreciar, hay también importantes factores que mayormente no han variado, por lo que los aprendizajes anteriores seguirán siendo valiosos para resolver la situación actual en favor del bien común, tan escamoteado por el egoísmo. Creo que cada vez tenemos mayores aptitudes para resolver problemas más grandes. En esa intención, los jóvenes conductores de la sociedad están cada vez más preparados para prevenir y resolver los riesgos. Y ojalá que ellos lleguen a ser los maravillosos expertos que nos aceleren las soluciones socioeconómicas y morales que nos permitan disfrutar de un FELIZ AÑO 2009.